Como gran admirador de la fabricacion Japonesa... he leido un articulo de una visita a la fabrica de Yamaha en Japon ,donde explica unas pequeñas pinceladas de la fabricacion de sus motos. Aunque me hubiera gustado una explicacion mas extensa, es lo unico que he encontrado y tal vez os pueda interesar:



VISITA A LA FABRICA YAMAHA

En motocross, Yamaha es una de las marcas más laureadas de los últimos años, al menos en el Campeonato del Mundo. Everts y Cairoli se han encargado de reportarle a la firma de los diapasones una gran cantidad de títulos mundiales y precisamente junto a uno de ellos descubrimos las instalaciones de la marca azul en Japón.
Con motivo del GP de Motocross que tuvo lugar en Japón, Yamaha quiso aprovechar la ocasión para ofrecer a un limitado grupo de periodistas la posibilidad de conocer un poco más de cerca el “Mundo Yamaha”, sus inquietudes, instalaciones y proyectos de futuro, así como algunas pinceladas de su laureado pasado. Una excelente oportunidad que no quisimos perdernos y que fue una experiencia inolvidable tanto para nosotros como para tres de los pilotos de la marca de los diapasones más destacados del momento –Coppins, Cairoli y De Reuver- que nos acompañaron durante todo el viaje.
Aunque la visita a la fábrica sólo había de ocuparnos un día, la noche anterior una inesperada cena tradicional japonesa sirvió de bienvenida a pilotos y periodistas. Fue sin duda un primer contacto con la vida tradicional nipona que pocos de los presentes olvidaremos. ¿Lo mejor y más divertido?: ver a Antonio Cairoli y Marc De Reuver intentando comer sushi con palillos… ¡Simplemente indescriptible!
A la mañana siguiente, Cairoli, Coppins y De Reuver, junto con los hermanos Rinaldi y el resto de periodistas nos dirigimos en autocar a la sede central de Yamaha, donde un nutrido grupo de cargos y trabajadores de a pie de Yamaha nos esperaban para darnos una calurosa bienvenida, pancarta incluida… ¡Muy japonés!

Nuestra visita “oficial” empezó en el Yamaha Communication Plaza, un espacio dedicado a mostrar la filosofía y la historia de Yamaha a través de un extenso recorrido por los modelos más emblemáticos de la marca. Un edificio de atractivo diseño acoge esta espectacular muestra que recopila toda la historia de Yamaha, desde las primeras motos a las monturas ganadoras en todas las especialidades de las dos ruedas pasando por un monoplaza, y también pianos, sillas de ruedas, equipos de filtración de agua y bicicletas eléctricas. Con él, Yamaha pretende mostrar su mundo a través de una serie de exposiciones permanentes, temporales y también eventos.Fue allí donde los responsables de Yamaha nos transmitieron la importancia que tiene para la firma de los diapasones la competición y las actividades deportivas; de ahí su empeño por intentar contagiar a la juventud de este espíritu deportivo y racing (ya sea sobre dos ruedas o en otras actividades sociales como su equipo de fútbol), y de ahí también el importantísimo papel de la marca en la organización del GP de Motocross en Sugo, uno de los eventos más importantes que organizan.

LA ESTRATEGIA DE YAMAHA
La marca de los diapasones fue la primera firma nipona en producir en serie una moto de campo, la DT, y fue también la primera en apostar fuerte por los cuatro tiempos de última generación. A finales de los noventa, concretamente en 1997, Yamaha hizo debutar su YZ400F en una carrera del americano de supercross, que por cierto ganó, y en 1998 llevó el prototipo a la serie. Fue entonces cuando Yamaha se centró en su estrategia doble, en 2 y 4 tiempos; una estrategia que por el momento no ha abandonado, pues sigue evolucionando sus modelos de mezcla y no tienen previsto retirar el apoyo a los 2T, al menos en el futuro más próximo.

DE LAS CARRERAS A LA SERIE
Dentro del sector de fuera de carretera, Yamaha cuenta con dos equipos y estructuras muy fuertes, el Motocross GP Team y el Yamaha US Factory Team. La información que se recoge en ambos equipos, derivada directamente de las carreras de máximo nivel, es de fundamental importancia para el desarrollo de los modelos de los años venideros. Otra fuente de información vital proviene de los equipos japoneses, el Jubilo Racing Team y el Japan Nactional Factory Team, donde no solo se prueban las motos de pre-serie y los cambios a realizar inmediatamente sino que también son el banco de pruebas para futuras incorporaciones y prototipos más o menos arriesgados. De los resultados obtenidos por todos sus equipos depende el éxito de futuros modelos, y de los éxitos deportivos de sus pilotos en los diferentes campeonatos depende, en buena medida, el éxito de ventas de los modelos off road. Sabedores de la influencia directa de los resultados deportivos en las ventas finales del producto, en Yamaha apuestan fuerte por la competición y eso se nota a simple vista. En 2007 Yamaha ha reconquistado el título mundial de MX2 de las manos de Antonio Cairoli y ha liderado durante toda la temporada el Mundial de MX1 gracias al fichaje de Joshua Coppins con el que han intentado sustituir la retirada del piloto que ha ganado los últimos cinco títulos mundiales de la máxima categoría, Stefan Everts. Dejamos atrás el Communication Plaza, en el que hemos pasado buenos ratos descubriendo los secretos de Yamaha junto a sus pilotos para dirigirnos por fin a la principal fábrica de ensamblaje de motos de Yamaha. Situada en los alrededores de los cuarteles generales de Yamaha Motor Company en Iwata y del Communication Plaza, esta fábrica es el lugar donde todas las piezas toman la forma de moto.
En total cuentan con unos mil trabajadores en las diferentes plantas de ensamblaje y estos siempre hacen el mismo trabajo -no es un sistema rotativo como en otras factorías- por lo que el grado de especialización de sus trabajadores es altísimo. Nada más cruzar la puerta el bullicio de las cuatro cadenas de montaje no puede pasar desapercibido. Estas cuatro cadenas son las responsables de la producción de unas 1200 motos al día. Cada una de las líneas de montaje puede llegar a montar unas 300 unidades a diario, aunque eso dependerá del modelo. Es el caso de los modelos off road. Caminando por las instalaciones de la principal fábrica de ensamblaje, es imposible no quedarse maravillado por la magnitud de las instalaciones y por la organización milimétrica con la que los eficientes operarios dan forma a las motos que luego vemos en las tiendas.

LAS MIL Y UNA PIEZAS
Entre mil y tres mil piezas pueden llegar a componer una Yamaha. Esto hace imposible que una sola planta se encargue de la fabricación y ensamblaje de todo el producto. Por ello Yamaha dispone de un sistema de fábricas con funciones exclusivas que proveen a las fábricas de ensamblaje final con todos los componentes necesarios. A la fábrica de ensamblaje de motores llegan piezas provinentes de una fábrica propia en la que se fabrican los pistones, bielas y culatas entre otros muchos componentes, mientras que otros llegan de fábricas afiliadas o proveedores externos, como pueda ser el caso de embragues, cojinetes y carburadores. Una vez en la fábrica de ensamblaje de motores estos serán montados, inspeccionados y enviados a las fábricas de ensamblaje. Al mismo tiempo, chasis, depósitos, plásticos, carenados y ruedas se fabrican en otras plantas que, antes de llegar a la planta de ensamblaje, pasarán –los componentes que lo necesiten- por una división especial de Yamaha que se encarga de pintar las partes exteriores. Una vez listos, los componentes son enviados a la fábrica de ensamblaje, donde los operarios, además de montar las motos, realizan las inspecciones y revisiones y empaquetan las monturas para enviarlas a sus destinos.

UNA YAMAHA, PASO A PASO
En la fábrica de ensamblaje de motos, el primer paso consiste en grabar el número de serie del chasis con una tipo de láser. A este se le irá añadiendo información de la producción en cada etapa del proceso de ensamblaje que permitirá gestionar la producción a tiempo real. Los chasis están almacenados en la parte alta de la planta y una cadena de ganchos recoge los chasis de arriba y los transporta a la planta baja de la fábrica y los lleva hasta el inicio de la cadena de montaje. Allí, los operarios tardarán aproximadamente dos horas en montar por completo la moto, dependiendo siempre del modelo que se monte. Cada operario tiene aproximadamente unos dos minutos para montar sus piezas antes de que la cadena avance. Los motores se montan en los chasis usando una herramienta llamada la mano fácil (“rakuraku hand”). Esta herramienta permite sostener las partes más pesadas de una forma segura, rápida y más sencilla. En los últimos tiempos Yamaha también ha introducido el uso de esta herramienta en el montaje de las ruedas y otras partes de la moto, lo que ha permitido mejorar el proceso de trabajo y hacerlo más fácil para muchas mujeres que trabajan en las cadenas de montaje. Las partes suministradas por las fábricas especializadas se sirven en kits que permiten asegurar un control de calidad y un alto nivel de eficiencia. Para que todo funcione bien es de suma importancia que todos tengan a punto y siempre disponible todo el material necesario para el montaje. De ello se encargan unos singulares carros robotizados que avanzan solos por la fábrica y que desplazan piezas y material de una zona a otra. Todas estas líneas automáticas tienen música y se detienen cuando encuentran un obstáculo en su camino.
Unos paneles metálicos desplazan en una cadena superior toda la plástica, manillar, latiguillos, silencioso, etc. que los operarios necesitan montar. Éste panel se desplaza al mismo tiempo que la moto por la línea de montaje de manera que cada operario puede coger las piezas que necesita montar del panel, dejando el resto en el panel que avanzará hasta la siguiente posición junto con la moto para que el próximo operario realice la misma acción. Una vez ensamblado motor, ruedas, cableado, silencioso, frenos y demás, se completa la moto con el montaje de luces, carenados o plásticos para dirigirse, inmediatamente, a la inspección exhaustiva de todas y cada una de las unidades que evita que alguna moto sea empaquetada y enviada con algún tipo de irregularidad. Aquí tres o cuatro operarios lo controlan todo y ponen en marcha la moto para comprobar e inspeccionar hasta el último detalle. Uno de los detalles más curiosos, a parte del de los carros robotizados, son los paneles que se encuentran al final de cada una de las líneas de montaje. Estos enormes paneles están abigarrados de caras de trabajadores y gráficos de producción, así como propuestas y sugerencias, acompañadas de fotos y gráficos, que los trabajadores cuelgan para mejorar la efectividad y rendimiento de la cadena y el proceso de ensamblaje. Una nueva muestra de cómo los trabajadores de la fábrica se implican con la marca para mejorar el producto y la competitividad.

LA FABRICA DE MOTORES
En la fábrica de motores, situada a varios kilómetros de la sede principal en Iwata, se fabrican todos los motores Yamaha, tanto los de moto, scooter, ATV e incluso los de las motos de nieve. En este edificio, que cuenta con dos plantas de cadenas de montaje, trabajan unas 450 personas en total y, como en la fábrica de ensamblaje, únicamente se realiza un turno. Esta es la única fábrica de motores que hay en todo Japón, aunque en el resto del mundo Yamaha cuenta con otras plantas de montaje de motores. Los casi 4.000 motores que se pueden llegar a producir en un solo día en esta fábrica, van a la fábrica de ensamblaje de Iwata, pero también a muchas otras fábricas de montaje que Yamaha tiene repartidas por medio mundo. La fábrica cuenta con espacios especiales en los que los trabajadores pueden pasar el tiempo de descanso mirando la tele o sentados en unos sillones tomando un refrigerio, aunque son muchos los trabajadores que no abandonan su puesto de trabajo y se dedican a esperar que las luces de la cadena de montaje que está de descanso vuelvan a encenderse para poder retomar el trabajo. Detalles que raramente se aprecian en otras partes del mundo y que nos recuerdan, una vez más, que estamos en Japón. Pero, ¿qué proceso de montaje sigue un motor Yamaha?. Pues bien, lo primero que Yamaha hace en sus motores es grabar el número de serie en el carter. Las instrucciones de estampado vienen dictadas automáticamente por el receptor de información y las grabaciones son compiladas por los números de serie del motor de manera que en todo momento se pueda llevar un exhaustivo control de calidad y control del proceso de trabajo de cada uno de los propulsores. Una vez grabados los números de serie, los motores están listos para empezar a tomar forma. Las partes que del motor que deben ensamblarse llegan a los operarios en kits que han sido previamente inspeccionados. Algunos procesos que requieren movimientos de alta precisión y un alto nivel de experiencia, como la inserción de pistones, los realizan operadores experimentados que han debido conseguir previamente una licencia que permite realizar este trabajo. Como parte importante del motor, las barras de conexión son ajustadas con herramientas controladas electrónicamente. La información de este proceso es enviada inmediatamente al sistema de monitorización que controla las líneas de trabajo y si la información indica un error la cadena se detiene automáticamente.
Cada motor es inspeccionado con un equipo especial para verificar la presión del aire. La información de estas pruebas se almacena y monitoriza en la fábrica. Para dar por finalizado el proceso de ensamblaje, los motores pasan por una inspección final. Tras una completa jornada en la que hemos visto como nacen y se hacen algunas de las motos más exitosas del mercado, dejamos Hamamatsu e Iwata con la impresión de ser unos privilegiados. No en vano hemos descubierto cómo funciona una de las principales fábricas de motos japonesas.


Fuente y fotos: http://www.revistamotott.com/yamaha-...ccion_id281370



Un saludico.