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Crónica de viaje: Los Alpes 2009

seyeulbseyeulb Forero Master ✭✭✭✭
Hola a [email protected], aunque ya hace algún tiempo que no escribo en el foro, sigo leyendo lo que puedo por cuestiones de tiempo. En esta ocasión el post es más que nada una forma de dejar constancia de un maravilloso y esperado viaje; es algo para poder leer yo mismo cuando empiece a dudar de si este viaje ocurrió en realidad o fue un sueño. <?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />
Disculpas de antemano porque ni las fotografías tienen calidad, ni somos capaces de recordar en algunos casos el lugar exacto en dónde las tomamos; tampoco hemos dedicado tiempo a hacer turismo fuera de las rutas previstas porque casi todas las horas disponibles las hemos dedicado a montar en moto.
En fin, empiezo con el relato que no deja de ser una nueva ocasión para revivir lo pasado.
Esta aventura comienza en el año 2008; tomando una cervezas en plenas vacaciones de verano allá por La Coruña. Estábamos juntos varios amigos cuando mi amigo Nani me soltó una frase como ésta “tu mucho hablar de viajes en moto pero llevamos años sin hacer ninguno yo somos capaces de dar el paso”. La frase tiene su interés por cuanto él no tiene moto desde hace años, su retiro de este mundo de las motos fue a causa de un fuerte accidente y su familia no soporta la idea de que se suba a una moto, yo no tengo moto en España y nos vemos pocos días al año.
Pues bien, dicho y hecho, nos pusimos a organizar el viaje de nuestras vidas…………..al menos hasta ahora, porque como mi mujer ha dicho, “….estos repetirán”.
Motos: La solución fue alquilar dos motos; después de bastante leer y buscar por internet, escogimos la opción de una empresa española con sede en varias ciudades (Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao, Santiago de Compostela, etc) que se llama IMTBike, www.bmwmotorental.com. La reserva la hicimos en noviembre de 2008, casi 9 meses antes de la salida y hoy, una vez terminado el viaje sólo podemos hablar bien de esta gente. En primer lugar por cómo cumplen lo acordado, por la calidad y estado de las motocicletas entregadas, por la sencillez de los trámites, etc. Además tienen a una persona que se llama Juliana que es atenta, eficiente y te contesta los correos prácticamente en el mismo día.
Las motos escogidas fueron dos BMW F800ST, con maletas laterales y top case; en una de ellas pedimos la opción de GPS, lo que se reveló como un total acierto. En las dos incluimos la opción de “seguro VIP” que rebaja la franquicia de daños-**** a un máximo de 200 euros por moto, frente a los 2.000 euros que se asumen con la modalidad de seguro normal. Es cierto que este seguro supone un sobrecargo de 20 euros por día pero nos pareció muy adecuado para ir lo más tranquilos posible.
El precio de las motos sale así:
- Precio por día: 89 euros * 7 días = 623 euros
- Precio seguro VIP todo riesgo: 20 euros * 7 días = 140 euros
- PRECIO TOTAL MOTO A: 763 euros
- Precio GPS: 12 euros * 7 días = 84 euros
- PRECIO TOTAL MOT B: 847 euros
Ruta elegida: los Alpes como marco general. La idea era salir desde Barcelona, ya que es la plaza de alquiler más cercana al destino de los Alpes. Los detalles de los puntos a visitar fueron obtenidos a partir de la lectura de muchos post en internet; surgieron así los nombres de Chamonix, Interlaken, Les Diablerets, Furkapass, Grimselpass, Stelvio, San Gottardo, etc.
Tiempo: decidimos tomar 7 días de viaje y hacerlo de martes a lunes ya que la recepción y devolución de las motos sólo podía hacerse entre lunes y sábado. Es lo malo de tener que depender de otros pero no ha supuesto mayor inconveniente.
Equipamiento: aún sabiendo que tendríamos que enfrentar calor y probables lluvias me limité a confiar en mi traje BMW ComfortShell con un par de camisetas interiores Alpinestar y Nike Dry Fit (la primera con cortavientos en el pecho y la segunda muy fresca). Acierto total, el BMW ComfortShell respondió una vez más tal y como de él esperaba, buena ventilación de la chaqueta cuando hace calor (las cuatro aberturas dan un flujo agradable de aire cuando se necesita); el pantalón es un poco más caluroso pero soportable. Y cuando nos tocó soportar 3 horas y media de fuerte lluvia, su capacidad impermeable funcionó perfectamente. Botas BMW AllRound y guantes BMW Summer fueron los complementos perfectos para todos los días incluidos los de lluvia. No llevamos ni traje de agua y nunca se necesitó.
El “gadget” que nos acompañó fue un equipo de intercomunicadores **** Multiset; lo había comprado hace poco menos de un año y en las salidas de fin de semana que hago con los amigos es algo que se agradece pero en un viaje de este tipo, resultan la mejor inversión posible. Los dos pilotos nos manteníamos conectados a distancias de 250 a 600 metros (según el terreno) y por ahí podíamos comentar lo mucho que nos llamaba la atención en cada tramo, acordábamos las paradas, disfrutamos con las sugerentes curvas de una italiana que viajaba de paquete en una R1200ST que terminó poniéndose nerviosa, etc. Recomendables al 100% y con una enorme autonomía que soportaba todo el día incluso con el Bluetooth del GPS conectado y sólo requerían recarga cada noche en el hotel.
Día 0: La Coruña-Barcelona; este día no tiene mérito, es sólo el desplazamiento desde origen hacia Barcelona; un lunes por la tarde, con billetes de Iberia comprados con puntos . Así el costo de cada desplazamiento se quedó en sólo 38 euros. Noche en hotel (Barceló Sants, en la estación de Sants) que queda a escasamente 400 metros del lugar dónde entregan las motos.
Día 1: martes 4 de agosto. Barcelona-Grenoble. 648 km.
Llegamos al punto de entrega a las 9:55 a.m (las motos no las entregaban antes de las 10 de la mañana), así que el primer recuerdo de este día es lo largo que se nos hizo el tiempo desde que despertamos hasta que llegó la hora de montarnos en la moto. Salimos ya vestidos con las botas y pantalones desde el hotel, con lo que teníamos una pinta un poco extraña vestidos de moteros y con dos maletas de viaje al lado. En el taller disponen de espacio para dejar las maletas mientras dura el viaje y allí terminamos de acomodar las bolsas de ropa en las maletas laterales de las BMW.
Las motos lucían bien, con algunos pequeños y mínimos rayones y una era gris y la otra azul oscuro, esta última con un GPS Garmin Zumo 550 instalado según se había pedido (aunque yo llevaba el mío propio que monto en la GS1200 y que es del mismo modelo, pero en el que ya tenía precargados los waypoints y los radares fijos de la ruta). La gris tenía 23.000 km y la azul sólo 10.000. Ruedas en buen estado y casi nuevas en la moto de 23.000 km de conservación. La única documentación que nos pidieron fue una copia del DNI y otra del carnet de conducir. Un par de firmas y nos dieron las llaves. Con todo y el rollo que se podía esperar a las 10:30 am estábamos encima de las motos y en la puerta del taller dispuestos para salir.
Con la ruta cargada en el GPS no fue nada difícil salir de Barcelona. Ese día la ruta no tenía el menor misterio y era de relativo interés ya que la intención era aproximarnos al destino de los Alpes lo antes posible. La autopista nos vino bien para tomar contacto con las motos y atendiendo a las indicaciones de radares fijos que daba el GPS nos acercamos rápidamente a la frontera. Sin embargo, poco después de 100 km recorridos la moto gris marcó un aviso con una luz encendida; parada inmediata en la gasolinera que teníamos a sólo 400 metros y allí observamos como el intermitente delantero izquierdo estaba roto y desprendido por lo que parecía haber sido el impacto de un trozo de una rueda. Mínima reparación la cinta americana a seguir rodando.
El calor se incrementó rápidamente a medida que empezamos a circular por Francia, la proximidad al mar, el sol que teníamos, la humedad y algo más de 32 grados hacían que los kilómetros parecieran tener más de 1.000 metros cada uno. Primera parada cuando llevábamos unas 2 horas y cuarto de viaje y unos 200 km recorridos; comida ligera a base de ensalada en un área de servicio y seguimos hacia Nimes.
A eso de las 4:00 pm llegamos a Nimes con algo de retraso sobre lo previsto; el motivo un despiste en un peaje en el que por descoordinación nos separamos y al cabo de unos kilómetros no sabíamos dónde estaba el compañero. La solución fácil: teléfono móvil y en 20 minutos estábamos ya reunidos en la entrada de Nimes (¿cómo hacía la gente para viajar antes de existir los móviles?).
Visitamos el anfiteatro romano de Nimes y aunque el calor convertía la parada en una sesión de sauna, valió la pena. Además vimos que se podía llegar en moto y aparcar a escasos 10 metros del monumento a pesar de que los coches no podían hacerlo. Bueno, alguna señal nos daba dudas sobre la legalidad de circular por alguna calle de la zona pero al llegar al anfiteatro vimos varias motos aparcadas.
Desde Nimes otra vez autopista hasta el destino final en Grenoble con la segunda parada del día para llenar gasolina e hidratarnos.
A estas alturas del viaje ya teníamos bastante claras las virtudes más ruteras de la F800ST. En primer lugar, y a pesar de haberlo leído en todas las revistas, resultaba sorprendente el bajo consumo que tiene este motor. Es un “mechero”. Con ritmos de 130 km/h el consumo se situaba de manera consistente en torno a 4.5 l/100 km y aunque el tanque no es muy grande en capacidad, su autonomía supera con mucho la resistencia del piloto.
El último tramo hacia Grenoble ya nos empezó a mostrar un paisaje cada vez más bonito y a lo lejos se podía intuir el menú de montañas que tendríamos al día siguiente.
Hicimos noche en el Hotel Grenoble Comfortel Residence; justito de calidad pero que cumplía en situación y en precio; además como no había mucha gente en ese día nos dieron una habitación de nivel superior por el mismo precio.

Día 2: Grenoble-Interlaken. 370 km.
La ruta de este día nos lleva al corazón de Suiza. Salimos de Grenoble sobre las 8.00 am, sin haber desayunado y con la intención de hacerlo en Albertville que estaba sólo 1 hora y media de tiempo y a menos de 90 km. La salida de Grenoble perfecta gracias al GPS, que la verdad sea dicha, ahorra mucho tiempo en las travesías de las ciudades y en los cruces.
Albertville dio para poco, con casi todo cerrado, tuvimos que buscar en tres lugares para encontrar un desayuno más consistente que un simple café. Pequeña y bonita pero sencilla nos hicimos unas fotos ante la iglesia (que debe ser la única porque es la que sale siempre en internet). Pero como estábamos mucho más interesados en rodar que en ver ciudades o pueblos, después de un descanso de media hora nos pusimos en marcha hacia Chamonix. La llegada a Chamonix ya anticipa lo que está por llegar; el imponente Mont Blanc, las cumbres nevadas y paisajes cada vez más bonitos. También se notaba el incremento de caravanas y casas rodantes; en algún punto se las podía ver apiladas más que aparcadas pero todo con orden y limpieza. Sin duda estos son dos temas que llaman la atención por estos lugares y eso que aún no estábamos en Suiza.
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Tras una breve parada para tomar café y poner gasolina en Chamonix nos metimos en la frontera con suiza. La frontera se pasa prácticamente sin detenerte y sólo vimos que detenían a alguna furgoneta, pero las motos pasaban todas sin tener que poner los pies en el suelo. Desde ahí ruta por el Col de la Forclaz, un puerto pequeño pero interesante y que era el primero marcado en la ruta; subida hacia la zona de Les Diablerets y por allí nos detuvimos para comer a eso de las 13.00 pm en una terraza-restaurante que se llamaba “Les Mazots”. Ya desde la llegada se advertía que no era el sitio más económico para comer por la zona, al menos eso indicaba la “legión” de Porsche 911 que estaban aparcados en el estacionamiento pero la vista del paisaje, el sol y las vaquitas suizas con sus cencerros invitaban a tomar un descanso allí mismo.
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Después de la comida, que siempre fue la parada más larga del día y en la única que no nos metíamos prisa con el tiempo, seguimos hacia Gstaad y de ahí hacia otro puerto, el Jaunpass, que no prometía mucho pero es una preciosidad de subida y también de bajada. La subida la hicimos por una de esas carreteras que descubres por error porque el GPS te mete por ellas; con escasos 3 metros de ancho en algún punto estuvimos a punto de darnos la vuelta en algún momento pero el buen asfalto nos animó a seguir y valió mucho la pena. La baja la hicimos por la carretera principal y eso ya era otra cosa.
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Desde ahí llegada a Interlaken y nuevamente gracias al GPS “aterrizamos” a escasos 10 metros del hotel; el hotel (Hotel Toscana) supuso el primer y único problema del viaje. Estaba reservado desde hace varios meses y cuando nos dieron la habitación, olía terriblemente mal; todo indicaba que aguas negras del wáter habían salido hasta la moqueta de la habitación y aquello olía peor que una pocilga. Tras discutirlo con la dueña, que se empeñaba en decir que todo estaba bien y que ella no olía nada (evidentemente la señora estaba mal de la pituitaria), terminamos acordando que nos anulaba la reserva pero no teníamos otra habitación porque el hotel estaba lleno (todavía no tengo claro que nos haya anulado el cargo de la reserva porque la señora tenía más parecido con un hacker que con alguien que dirige un establecimiento de servicio). En fin, que a las 8.00 p.m estábamos sin hotel, en la ciudad más llena de turistas que podíamos encontrar en Suiza. Tras preguntar en tres sitios quedó claro que tendríamos que buscar algo en las afueras y a unos 5 kilómetros encontramos un hotel con la última habitación disponible.
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Algunas conclusiones o sorpresas de este día fueron las siguientes: confirmar lo que ya había leído en internet sobre las pocas motos “R” que se ven por aquí; me llamó la atención la cantidad de naked o similares que se veían por la carretera; y en segundo lugar, nos llamó mucho la atención la gran cantidad de gente haciendo senderismo, caminando por las carreteras, por las veredas y senderos adyacentes. Familias enteras con niños, gente joven y gente mayor caminando desde un sitio a otro con rutas bien trazadas e incluso muy señalizadas con los tiempos promedios para llegar de un lugar a otro.
Cenita en el centro de Interlaken, en un restaurante italiano y aquí lo que nos llamó la atención fue la cantidad de personas de origen árabe que se veían en las calles.

Día 3: Interlaken-Muchos “pass”-Davos. 310 km
Amanecimos con ganas de subirnos a la moto, es increíble como el cansancio es superado por la ilusión de andar en moto cuando se está de viaje. Y es que acostarse sabiendo que al día siguiente te volverás a subir a la moto, resulta especial.
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Este era el gran día en el que teníamos previsto visitar las cumbres más famosas de los Alpes, la mayor parte de los “pass” que todos mencionan en sus crónicas. Salimos de Interlaken en dirección al Este y el sol lo teníamos de frente pero en pocos kilómetros el interés de la carretera, el creciente número de motos que encontrábamos, las cascadas naturales que aparecían por todos lados y la emoción por lo que teníamos por delante se convertían en el foco de interés.
Subida al Sustenpass, bonito, con carretera estrecha y en la que algunas zonas de sombras con humedades o algo de agua aconsejaban ir a ritmo conservador, bueno, eso no lo debía tener tan claro el chico de una BMW 800GS que nos pasó como si fuera esquiando en una pista de descenso. Estábamos a 2.224 metros sobre el nivel del mar, y la nieve seguía presente a ambos lados de la carretera pero el asfalto era impecable, algunos tramos se veían recientemente asfaltados pero no con parches, sino que asfaltan todo el ancho de la carretera y por momentos parecía que rodábamos sobre una mesa de billar de color negro perfecto y con un magnífico agarre.
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Tras un par de paradas para fotos, en la cumbre y en la bajada, tomamos camino hacia Andermatt y Realp; aquí el número de motos ya era elevado, muchas, parecía que se llegaba a una concentración pero nadie se paraba, todo el mundo se dirigía hacia una de las cumbres más míticas, el Furkapass. Para decir la verdad, lo más interesante de esta subida fue el ambiente y saber que es un paso de gran fama porque no fue ni mucho menos el que más nos gustó. El asfalto estaba en regular estado (regular para lo que es habitual por estos lugares), es bastante estrecho en varias zonas y lo más divertido fue un Golf TDi que no debió gustarle mucho que lo hubiéramos adelantado porque se dedicó a seguirnos muy de carca un par de kilómetros hasta que con el adelantamiento a otros dos coches ya se quedó descolgado. Parece que en todos los sitios hay “pilotillos”.
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La vista desde el alto del Furka, espectacular, sólo esa palabra puede resumirla y aprovechamos para tomarnos una foto en pleno acto de sumisión antes estas cumbres.
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Al frente estaba el Grimselpass y hacia allí nos dirigimos. La subida mucho más bonita y en la cima un ambientazo digno de las mejores crónicas; motos, bicicletas, senderistas, coches clásicos, Porsches cabrio, etc. Todo limpio, muy limpio, cuidado, el lago, la nieve, la terraza donde nos tomamos un par de cervecitas y el sol que nos calentaba con unos 22 grados, PERFECTO. Tocaba desandar lo andado previamente y hacer la bajada del Grimselpass, que con menos metros de altura que el Furka nos había gustado mucho más.
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La ruta nos llevaba ahora hacia Oberwald y desde ahí hacia el Passo Della Novena o en alemán el Nufenenpass; fácil pero de carretera preciosa, con curvas un poco más despejadas que las que habíamos pasado en el Grimsel. Cogimos un ritmo buenísimo y sin ir forzando subimos bastante ligeritos, disfrutando las curvas de tercera y cuarta y lo bien que iba la moto. En la parte más alta ya se cerraba un poco más pero daban ganas de repetir este puerto (a cualquiera que visite la zona le recomiendo hacerse este puerto) y cuando llegas a su punto más alto, se alcanzan los 2.478 metros, incluso un poco más que en el propio Furka.
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Bonita bajada hacia Airolo, donde llegamos tarde para comer (eran las 14.15 pm, pero en un restaurante ya nos dijeron que era muy tarde); todavía no éramos capaces de pararnos a comer a las 13.00 que es la hora buena por aquí. Pero como la suerte hay que buscarla, unos kilómetros más adelante encontramos un restaurante frente a una rotonda y comimos en la tarraza disfrutando como niños del espectáculo que pasaba continuamente por esa carretera. Motos de todos los modelos, tipos, estilos y años y decenas de ciclistas; fue la hora y media más entretenida del viaje sin estar montados en la moto.
Subida posterior al San Gottardo y su espectacular carretera adoquinada, siglos de historia, realmente bien conservados y que todavía hoy se pueden recorrer en moto o coche, siempre con límites de peso de 3.5 toneladas………lo que no era nuestro caso a pesar de las buenas comidas que nos dábamos en cada ocasión. Nos dejó encantados e hicimos la subida más lenta que se podía hacer sin perder el equilibrio, disfrutando mucho del lugar hasta llegar al Albergo de San Gottardo donde también se respiraba un ambiente motero de primer nivel.
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Ahora tocaba encaminarse hacia Andermatt, y aquello parecía un pueblo tomado por las motos, pero eso sí, cada uno sabiendo comportarse. Los peatones incluso te dan las gracias cuando frenas en los pasos de cebra……………vamos, que no había momento para dejar de sorprenderse. Desde ahí subida al Oberalpass, bonito pero que ya difícilmente podía comprarse con lo visto y carretera hacia Chur, con calor creciente y rozando los 30 grados. A Chur llegamos con sed, tanto nosotros como las motos, pero el calor que teníamos nos animó a pasar lo más rápido posible y tomar la carretera hacia Davos.
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Para ser sinceros, a estas alturas del día y llevando habiendo pasado más de 10 horas desde la salida, nuestra expectativa era llegar a Davos y darnos una ducha. Sin embargo, las carreteras de este país siempre te reservan un regalo: siendo las 18.00 pm, ya no había mucha gente por la carretera y descubrimos que el tramo de Chur a Davos es fantástico, precioso y teníamos la carretera prácticamente para nosotros solos. En algún post había leído que este tramo es muy bonito, pero hay que recorrerlo para apreciarlo, poco más de 50 kilómetros que fueron el “postre” para este día.
El hotel en Davos, Hotel Alpina, precioso, todo en madera y aunque es una ciudad con poco ambiente, encontramos un restaurante muy animado para cenar en el que además nos atendió una chica portuguesa y ya se sabe, acabamos hablando entre portugués y gallego con ella y sabiendo un poco más de la ciudad.
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Cansados, bastante cansados tras una jornada de más de 11 horas, pero contentos y con ánimo todavía para hacer la foto de la “momia de los pilotos”. Hasta los trajes estaban cansados y tuvimos que pelear la cama con ellos.
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Día 4: Davos-Stelvio-Lago di Como. 440 km.
Este día era el que teníamos previsto para subir el Stelvio; antes del viaje había dudas de si podríamos hacer esta etapa tal y como estaba prevista por el cansancio acumulado. En los anteriores tres días habíamos estado en ruta un promedio de 9-10 horas diarias. Sin embargo, nuevamente amanecimos perfectamente alineados con el día: sol, buena temperatura y ganas de disfrutar de la moto así que salimos de Davos con dirección hacia Italia. En primer lugar subimos el Fluelapass, solitario y fresco y de ahí nos tocó hacer una carretera también muy bonita y de ritmo medio que nos llevó junto a un río hacia el Offenpass o Pass del Fuorn.
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Por allí ya nos cruzamos con algunas motos y poco después cruzamos la frontera con Italia. En menos de 10 kilómetros ya nos había adelantando con poco margen un León Cupra y un Golf GTi……………..efectivamente, parecía que habíamos llegado a la “bella Italia”. Antes de media mañana empezamos la subida al Stelvio y si las primeras curvas ya eran para entretenerse, la vista de los “tornanti”, atacándolos de subida desde Prato del Stelvio era magnífica. Abuso total de las reducciones a primera marcha en cada giro, estirada ligera hasta segunda o tercera marcha en algunos casos y así fuimos adelantando a varias motos que con dos ocupantes no resultaban tan ágiles. Aquí podemos decir que la F800St se reveló como una pequeña matagigantes: el poco peso de la moto (aún llevando equipaje), la buena respuesta del motor (incluso demasiado directa a veces), el manillar ligeramente elevado y la posición cómoda que se tiene, permitían ganar metros en cada giro y en cada salida desde abajo. También fuimos “repasados” por un par de KTM que iban como un tiro y por un grupito de tres “R´s” (CBR y R6) que desde luego no parecían estar subiendo este puerto por primera vez pero que fue muy bonito verlas pasar. Foto de rigor en uno de los tornanti, que dan para elegir porque son como 48 y al llegar a la cumbre todo lleno de gente, puestos de comida, tiendas de recuerdos y los 2.760 metros de la Cima Coppi dedicada al histórico ciclista italiano. Allí desayunamos un par de salchichas enormes y acompañadas de dos cervecitas para refrescarnos después de tanto trabajo.
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De bajada y cómo íbamos tan bien de tiempo y el sol seguí luciendo de lo lindo, decidimos alargar la ruta; nos metimos por el Umbrailpass que tiene unos 4 kilómetros de bajada en tierra pero por allí pasaban hasta coches como un par de BMW M3 cabrio y varias motos, incluidas tres CBR1000RR Repsol que parecían el equipo HRC. En el Umbrailpass volvimos a entrar a Suiza y repetimos la subida del Offenpass que ya habíamos pasado a primera hora del día pero en sentido contrario; después el Albulapass y desde ahí hacia Montespluga subiendo el espectacular Splugenpass. Ya con cansancio acumulado, nos tomamos unos minutos al **** de la carretera….aunque alguno aprovechaba al límite los bordes.
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Siguiendo la subida resultó que una F800GS le metió a mi compañero un interior digno de MotoGP; según me decía por el intercomunicador ni se había enterado que traía una moto detrás y en un “tornanti” de izquierda que se abrió para trazarlo viendo el paisaje, ZAS!!! que un alemán le mete la moto por dentro y se pone delante. Jejeje, no se picaron pero yo que los veía por el retrovisor pude apreciar que incrementaron sensiblemente el ritmo y así estuvieron unos 3 kilómetros hasta que el alemán tuvo más cabeza que **** y se apartó al **** de un mirador. La sorpresa fue que al detenernos en Montespluga para tomar un fresco llegó el alemán y cuando se sacó el casco pudimos ver que era una rubia alemana de pelo platino……….montaba muy bien la chica pero no hubo ocasión de intercambiar opiniones con ella.
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El resto del día fue camino hasta Lago di Como, la mitad por autopista y tratando de evitar ser atropellados por los coches, furgonetas, motos y scooters italianos. Llegamos a las 18.00 hrs agotados, deshidratados y sudados como monos, con 34 o 35 grados y casi sin gasolina. El hotel era el Best Western y lo mejor es que está a sólo 300 o 400 metros de la laza principal y del centro con lo que ya no hubo necesidad de tocar las motos el resto de la tarde-noche; pudimos caminar con ropa fresca y cenar con tranquilidad. Lo que más nos llamó la atención es que al llegar al registro del hotel, lo primero que nos dijeron es que había que guardar las motos en el garaje y no dejarlas solas ni enfrente de la recepción del hotel…….glupppp, parece que aquí las motos desaparecen con bastante facilidad.
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Día 5: Lago Di Como-Martigny-La Rosiere. 390 km.
Era sábado, nos acostamos tarde el viernes y había cansancio acumulado; todo esto hizo que la salida se retrasara bastante y hasta las 10.00 am no estábamos subidos a la moto. Salimos rumbo norte hacia el Lago Magiore haciendo los primeros kilómetros por autopista porque queríamos dejar a tras la pesadez de las travesías italianas y así rodamos unos 90 kilómetros hasta cerca de Domodossola; ahí empezamos la subida al Simplonpass que fue el primer paso de montaña que nos recibió con mala cara= FRIO en este viaje.
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Las nubes grises que se atisbaban hacia suiza ya presagiaban que el día sería diferente a las soleadas etapas precedentes y así fue; llegamos a la cima del Simplonpass con unos escasos 8 grados de temperatura y con frío. La solución fue ponerse la camiseta Alpinestar y cerrar las ventilaciones del traje y acompañarnos de un café largo en el bonito restaurante que hay en ese puerto; el café lo acompañamos con una porción de tarta casera que en principio era de “Rhubenauer” y que preguntando después descubrimos que era de “apio” (no es lo más delicioso que hemos comido pero fue bienvenida). Enseguida empezó a llover lo que convirtió la baja en algo más delicado pero la carretera era bastante amplia y salvo un buen repaso que nos dio una Triumph Tiger 1050, no encontramos mucho tráfico.
Desde ahí tuvimos casi 3 horas y media de lluvia y cuando llegamos a Martigny, decidimos no seguir la ruta teóricamente planificada que nos llevaba por Chamonix sino girar a la derecha para pasar nuevamente a Italia por el Paso del Gran San Bernardo. Subiendo este puerto el frío (7 grados) y la lluvia nos hicieron marcar un ritmo muy lento. Arreciaba el temporal y cuando estábamos a pocos kilómetros de la cima decidimos meternos por el túnel porque la carretera era ya un torrente de agua y la visibilidad muy escasa debido a la niebla. Todo iba demasiado bien en el viaje como para exponernos a un tramo de carretera en tan malas condiciones; bonito túnel con muchas zonas abiertas lateralmente y con un precio de casi 12 euros por moto (los coches pagaban 19 euros).
Bajada hacia Aosta, preciosa en el trazado pero con algún túnel un poco oscuro y húmedo que obligaba a tomar precauciones. En Aosta el clima ya era bastante mejor y durante unos kilómetros acompañamos a un precioso Ferrari que era tan buena distracción como el paisaje. Repostaje y nos metemos en la subida al Petit San Bernardo, que de “petit” no tiene mucho y es un puerto muy bonito que con sus 2.188 metros separa Italia de Francia. Aunque al llegar arriba el cielo estaba despejado, en unos 10 minutos de parada se vio como las nubes tomaban la cumbre con rapidez y la temperatura descendía rápidamente; vitas las cosas, pusimos rumbo hacia La Rosiere, destino final de este día y en plena bajada hacia Bourg de Saint Mourice encontramos el Hotel Belvedere. Un hotel de montaña con un parking muy gracioso en el frente sólo para motos y es que al parecer todos los clientes de ese día eran moteros en ruta por la zona.
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Esa noche bajamos a cenar a Bourg de Saint Mourice, que estaba unos 8 km carretera abajo y allí encontramos un pueblo muy animado donde nos dimos un pequeño homenaje con platos de la zona como los caracoles provenzal y una fondue de tres quesos de la región. Vamos, para chuparse los dedos.
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Día 6: La Rosiere-Puertos del tour de Francia-Nimes. 550 km.
En este día hubo necesidad de introducir un cambio en la agenda; resulta que el horario de devolución de las motos (el lunes en Barcelona) era entre 10:00-13:30 y entre 17:00-20:00. Como quiera que teníamos avión a las 18:00, no había otra opción que devolver las motos antes de las 13:30 y por lo tanto el regreso que estaba previsto para hacerse desde Valence se nos quedaba demasiado largo para la mañana del lunes.
La solución fue cancelar el hotel de Valence y reservar uno en Nimes, con lo que reducíamos en 170 km la etapa del lunes y nos la podíamos tomar con más calma. Claro, la reducción del lunes se pagaba en forma de más kilómetros el domingo anterior y así la etapa de este sexto día quedo en unos 550 km de distancia.
La salida desde La Rosiere fue fresca pero luminosa, presagiando ya un gran día, el día de la “etapa reina de los puertos del Tour de Francia”, sólo que en nuestro caso sería más fácil disfrutar al no tener que dar pedal. Tras unos kilómetros por un precioso valle nos encaramos con la subida a Val D´Isere y la zona de Bonneval Sur Arc. Preciosidad de estación de montaña que se veía de muy buen nivel y nada barata; aunque el sol lucía con fuerza, a las 9:30 am la temperatura estaba en unos frescos 6 grados y pero al llegar al lato del Col D´Iseran, ya teníamos cerca de 8 grados.
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En la bajada de Bonneval, desayuno a base de crepes recién hechos en una terraza de un restaurante muy bonito que se llamaba Au Viex Pont, algo que interpretamos como Puente Viejo pero en francés suena más “cool” y que estaba atendido por una francesa muy guapa que no entendía ni torta de inglés, pero bueno, la belleza lo compensaba con creces. Crepes de nutella, café y zumo de naranja para seguir en ruta hacia Bardoneche, todo al pie del parque nacional de la Vanoise.
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Desde Bardoneche entramos en la subida del Col du Telegraphe que estaba lleno de motos, era ya media mañana y había una gran animación en la carretera. De seguido llegó la subida al Col du Galibier y ahí decidimos perder unos minutos intentando grabar algún video en marcha; la fijación de la cámara en el top case no eliminó las vibraciones pero por ahí queda el intento, sólo apto para los que no tengan tendencia al mareo.
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Parada para comer en Le Bourg De Oisans, al pie del Alpe D´Huez pero que ya dejamos por imposible porque todavía nos quedaban casi 300 km y preferimos dedicarnos un tiempo para la comida que fue con buena pasta y pizza italiana y cerveza alemana. Al salir del restaurante empezó a chispear algo de lluvia y camino de Grenoble nos cayó una granizada de las que hacen época, sólo 5 o 6 minutos pero en buena y generosa cantidad; una vez más los trajes se portaron a la altura de las circunstancias y salimos sin mojadura de este envite.
Por delante nos quedan más de 200 km de autopista para llegar a Nimes con la idea de poder pasear con un poco más de calma que en la ida. Por supuesto cenamos en las inmediaciones del anfiteatro romano, en un restaurante en el que la inmensa mayoría de los clientes éramos españoles, cosa fácil de apreciar tanto por el lenguaje como por el volumen de las conversaciones.

Día 7: Nimes-Barcelona. 390 km.
Poco que comentar, autopista y radares. Salimos con mucha anticipación para evitar sorpresas y a las 11:30 estábamos entrando en el talle para dejar las motos, cambiarnos de moto, ir al aeropuerto a facturar las maletas y regresar para darnos un paseo por el precioso Port Olimpic. Qué bonita ciudad, que buen clima hacía ese día y qué cantidad de gente moviéndose en moto.
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RESUMEN:
- En total recorrimos casi 3.300 km, incluyendo los de las salidas nocturnas y algún despiste por no hacer caso al GPS.
- La velocidad máxima fue de 143 km/h y esto en autopista
- El consumo promedio de las motos fue de 4.75 l/100 km, lo dicho, un par de mecheros
- El resumen de gastos totales es el siguiente:
o Comida, 597 euros
o Gasolina, 333 euros
o Hotel, 627 euros
o Peaje, 145 euros
o Taxi, 87 euros
o Alquiler motos, 1.610 euros
o Aviones, 76 euros
o TOTAL ABSOLUTO: 3,475 euros (1.738 euros / piloto)
Aquí se incluyen los gastos del desplazamiento desde La Coruña a Barcelona, ida y vuelta, tanto de taxis, como de aviones, comidas y 1 noche de hotel en Barcelona antes de la salida.
A destacar……….. TODO. No es un viaje para hacer una vez, es para repetirlo tantas ocasiones como sea posible. Pero para destacar cosas, aun a riesgo de olvidarme de otras, mencionaría: la limpieza y el orden de Suiza, el respeto por las motos y por los peatones y en por las normas en general; no es cierto que la orografía impida tener buenas carreteras; la cantidad de motos clásicas rodando por la carretera; que los precios de España ya no están lejos de los que se pagan por ahí, salvo en la gasolina que es más barata; el magnífico comportamiento de la BMW F800ST, que tal vez resultaría escasa para viajar dos personas pero para un solo piloto es poco menos que perfecta, pecando tan sólo de poca protección aerodinámica.
Lo bien que se pasa con un buen amigo y viajando en moto. Quiero dejar constancia de una cosa: les ofrecimos a las mujeres que podían acompañarnos pero rechazaron en dos ocasiones la oferta. Al final, resultó lo mejor, no creo que hubieran podido resistir tantas horas de “sólo” montar en moto y sin duda el plan de viaje hubiera sido distinto, con menos horas de carretera y algunas más de turismo en las ciudades. Para ellas también un voto de agradecimiento por la confianza y el apoyo.
Para que este rollo de crónica sirva de algo más que hasta ahora aquí dejo un archivo con los waypoints y las rutas escogidas para cada etapa o parte de la etapa; ojo, son las rutas precargadas inicialmente pero hay algunas diferencias con la crónica sobre todo en los dos últimos días finales. Está creado con MapSource para Garmin y sobre el mapa Europe NT City Navigator 2009.
https://rapidshare.com/files/268104051/SEYEULB_Alpes_Mapsource_Garmin_NT_Europe2009.gdb.html

Salu2, Vssssssssssssss y disculpas por el rollazo

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