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el extraño

chemicchemic Forero Master ✭✭✭
leí la historia en uno de los primeros números de la revista parapente, hace ya 15 años o así, cuando la ilusión por volar me hacía comprar incluso número muy viejos de la revista. Seguramente la historia es real, pero mi interés por el relato es compensado por mi mala memoria, así que poco se parece al original. Pero la historia, básicamente, es la misma

ps- esta nota puede provocar entre los asiduos de twitter y los buscadores de **** una mala leche que no es el objeto de la nota







Apareció una mañana del mes de Junio por nuestra zona. Le vimos llegar con un coche destartalado, un antiguo “dos caballos” que parecía que hacía esfuerzos por llegar hasta donde estábamos, girando en cada curva con cuidado como si la prisa fuera una palabra sin sentido. Salió del coche y le vimos por primera vez: un tipo bajito, muy delgado pelo largo, blanco y extravagante aunque poco, pero muy fiel a los caprichos del viento, barba canosa, edad indescifrable, una camiseta de tirantes a juego con su pelo y un pantalón rojo que imploraba por un planchado para evitar más sufrimiento. Nos dedicó a todos una amplia sonrisa, que habría hecho las delicias de cualquier dentista y se dirigió al cortado (acantilado). Ahí se quedó sin mover un solo músculo durante bastantes minutos mirando el precipicio y a las gaviotas que sobrevolaban el área. Y cuando las miraba se reía. Nosotros no perdíamos un detalle de todo lo que hacía, interesados en aquel extraño. Salió del cortado, sacó su ala delta, un ala-delta muy antigua, de la que muchos de nosotros no habíamos visto en directo por desfasada y la arrastró hacia el cortado. Nosotros nos mirábamos un poco cohibidos sin saber si ayudarle o no, así que cuando agarró el ala sobre el cortado para intentar nivelarlo fuimos unos cuantos a intentar ayudarle, pero él rechazó nuestro ofrecimiento amablemente. Siguió con sus intentos de nivelación hasta que, por fin, pegó un salto con decisión y salió al viento enfrentado. Allí ascendió hasta ponerse a bastantes metros de altura sobre nosotros
Otro día, según le vimos llegar con su coche y sus explosiones quejumbrosas y sacar el ala para volar, vimos que aquella vez iba a ser distinto. En nuestra zona hay dos montañas muy cercanas una a la otra entre las cuales actúa el efecto venturi, y el viento es más veloz. Salió y se colocó en esa zona del venturi, quedándose quieto con el ala. Las gaviotas se le acercaban, tan curiosas como todos nosotros sobre quien era ese diminuto ser que aparecía todas las mañanas y se quedaba junto a ellas.
Nosotros varias veces intentamos comunicarnos con él. Le hablamos en varios idiomas, pero él nos decía que no con la cabeza mientras sonreía y mostraba como orgulloso sus huecos entre los dientes mientras hablaba en un idioma que ninguno de nosotros entendíamos. Desistimos.
Apenas le vimos nunca comer, fiel a su aparente frugalidad. Alguna vez traía una manzana que comía antes de volar.
Una vez hizo algo que a todos nos dejó alucinados. Salió del coche con una bolsa y se dirigió al cortado. Allí introdujo la mano en la bolsa y sacó lo que parecían restos de pescado que lanzaba al aire. Las gaviotas se volvieron locas. Se arremolinaron junto a él enfebrecidas por coger todos y cada uno de los restos que sacaba de la bolsa y él se reía como si fuera un niño pequeño. Metió la mano, la sacó y la extendió sobre el cortado hasta que alguna gaviota hambrienta le cogió el trozo. Esto lo repitió en varios días. Cuando acababa de dar de comer sacaba su ala y salía a volar, casi siempre aprovechando el venturi, sobre el canal.
Y así siguió durante varios días más de agosto.
Un día de septiembre, tal como vino, desapareció. El día ya amanecía como raro. Nosotros echábamos de vez en cuando miradas sobre el camino o porque creíamos escuchar el ruido que hacían las gaviotas cada vez que le veían llegar, pero no apareció. Preguntamos por el pueblo y alrededores si lo habían visto, pero nadie le conocía.
Aun hoy, después de tanto tiempo, parece como si algunas de las gaviotas que nos sobrevuela giraran la cabeza sobre el cortado esperando escuchar el sonido de un destartalado "dos caballos" por el camino
walkingman.gif

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