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Cómo es un PROGRE,. cómo y porqué.

El progre no es un sujeto individual, es un error analizarlo así, porque ellos no se sienten así.

El progresismo es la ideología adecuada para el débil de ideas, para el cansado, para el que ansía ser esclavo, para el cómodo y el culpógeno. El progresista es básicamente un cobarde cultural. Si fuera un poco más decidido sería comunista, socialista o partidario de su hermana ****, la socialdemocracia. No acepta todo el vitalismo creador/destructor del totalitarismo al que termina sirviendo.

Su debilidad se manifiesta ya en su modo de expresarse y escribir: Relativista hasta el extremo, dubitativo, buscando siempre el consenso, transmisor fiel de lo políticamente correcto. Nunca expresando lo que siente, sino lo que “está bien sentir”.

El Progre es mariconazo. Por eso es, por ejemplo, antimilitar (no le da para ser antimilitarista, ni tampoco comprendería la extensión del término que por supuesto entraría en colisión con el modelo del Estado policial cubano al que admira. Por eso le cuesta condenar a las FARC, a la parodia de Hugo Chávez, a Irán o al cualquier fundamentalismo.

El progre es un ser débil que abraza una ideología para débiles. Es común observarlos emitiendo manifiestos colectivos tipo Carta Abierta) para sentirse arropados por un rebaño de personajes como ellos. No son capaces de hacerlo de manera individual. Se sienten más protegidos por la manada. Son el grupo de "los abajofirmantes" ése es su refugio.

En la balanza tripartita de la Libertad, Igualdad y Fraternidad, se queda con la fraternidad. Ese concepto es llevado al absurdo de hacerle creer (y tranquilizar su culpa social por no haber carecido de casi nada durante su infancia) que es hermano de todos los pobres del planeta, en especial de los que están lejos. Porque al progre nunca le faltó nada material ni espiritual. Sino sería comunista o fascista
La realidad, la naturaleza, no la cambian los intelectuales sino los hombres y mujeres de acción. Ése es su mayor resentimiento. Y la justificación del fracaso económico personal y la laxitud que experimenta permitiendo que lo conduzcan políticamente gente de acción y poco basamento intelectual.

La moral metafísica del progresismo
El progre sufre de una sobrevaloración de su papel como sujeto histórico. Se entiende y siente ética y moralmente superior a cualquiera que no entre en su categorización de progre. Esa superioridad es clerical y metafísica,una triste ilusión ya que no necesita justificarla.

Y como dicen en psicología que lo que hay de copa hay de raíz, bajo el barniz falso de la pretendida superioridad moral hay seres profundamente acomplejados de su inferioridad práctica (aquella que le impide modificar la realidad).El Progresismo es un monoteísmo de izquierda.
Se sitúa en una supuesta posición de preeminencia ética. Y así la opinión distinta pasa, de ser simplemente diferente, a ser culpable.

Como basa su ideología en una concepción metafísica, su principal recurso es hacernos sentir culpables por el pasado histórico que heredamos pero del que no somos sus autores. Por eso es que si nos oponemos a este circo después de una voltereta en el aire, nos enteramos que estamos a favor del genocidio y la dictadura.

El progre piensa que existe un sólo modo "correcto" de ser humano, una sola manera "adecuada" de vivir, igual para todos. Situar la política en el ámbito de la moral vuelve a instituir en dogma los principios reivindicados. Un dogma no puede tolerar ser cuestionado. Su proclamación implica, pues, la descalificación y la exclusión de los malpensados.

De allí que un progre ofuscado no sea muy diferente a un extremista clerical o un fundamentalista religioso.

El progre es ante todo un rebelde. ESO SE CREE EL e intenta vivir en consecuencia. El ocaso de la figura paterna como representación de la autoridad limitante que organiza su vida personal y social la ha sufrido de niño y no ha podido procesarla. Por eso es que es un ser enfadado con todas las expresiones de poder, pero fundamentalmente con él mismo.
El progresismo es esencialmente borreguismo.

Niega el concepto de individuo, entregado y sacrificado en favor de las supuestas mayorías. Y ése ocaso de la figura paterna, como sostenía Sigmund Freud (en "La declinación de la imago paterna"), lo que ha comenzado en torno al padre se consuma en torno a la masa. Es evidente que la aversión a la figura paterna y por consiguiente de la autoridad, facilita la entrega de su propia autoridad (ser autor de sí mismo) a alguien más poderoso, que lo legitima y le da garantías de la tranquilidad que busca desde que tenía seis años.

La rebeldía progre
Porque bajo esa rebeldía hay un ser temeroso, obediente, sumiso. Sumiso a su amo y al patrón ideológico de turno. Y como está enfrentado con el concepto de autoridad, aun sintiéndose parte de, por ejemplo, el kirchnerismo, sabe que "le falta un poco".

El Progresismo español, es para débiles, para los que ya no encuentran nada aprovechable en sí, como el último hombre en Nietzsche. Por eso necesitan un Estado sin escrúpulos. Su autoproclamada superioridad moral queda inmediatamente refutada por el victimismo automático.

El enciclopedismo y la construcción del enemigo
Su bagaje de cultura política está organizado a partir de una sumatoria de consignas y frases hechas que ha ido probando y acomodando a su forma de entender la vida, la sociedad, el uso de los modos de producción, al partidismo y a su escala de valores.

El Progre es un **** pero está informado. Desecha la idea de estudiar la economía, la historia, la organización social y cualquier cuestión que lo haga ahondar en su visión de la vida, que es como un plato sopero. Es ancho pero poco profundo. Ni siquiera utiliza los conceptos elementales del materialismo económico o histórico para tratar de entender la realidad. Se queda con la espumita, con la nata. Experimenta una especie de materialismo cultural. Que le parece novedoso, autóctono y propio. Aunque en la Escuela de Frankfurt se hayan gastado los codos y los ojos dándole forma.

De allí que necesita que le procesen, mastiquen, expliquen, dibujen un enemigo fácil de identificar. EL FACHA, esos enemigos deben ser simples, gráficos, concretos. El enemigo nunca podría ser la mediocridad, la indolencia, la ignorancia, el absolutismo y otros conceptos complejos y amenazantes, no tiene c ojones para enfrentarse a esos enemigos.

Un progre.
Sucumbe con facilidad , no sin darnos cierta ternura, a ayudar a inmigrantes, ( que los ayuden y soporten otros, claro está) , al ecologísmo hueco, al feminismo militante, al pobrerismo voluntarista, al universalismo positivista y cualquier otra estructuración discursiva que le permita seguir vengándose de quien sea.


Pero lo que tal vez defina a un progre de punta a punta es su falta de humor. El progre es un resentido social y personal. No se ríe. Es raro ver a un progre reírse abiertamente. Como que la "realidad le duele" siempre. Cuando la verdad es que la falta de humor es la completa imposibilidad de reírse de él mismo y de reconocerse como un fracasado.

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